Algunas veces al asistir al médico escuchamos nombres de procedimientos que nos hacen sentir preocupados y confundidos, pues nos hacen pensar que lo que tenemos es más delicado de lo que parece.

La Espirometría consiste en una prueba básica que sirve para estudiar los bronquios y los pulmones, lo cual resulta útil al diagnosticar o dar seguimiento al tratamiento del asma.

Cuando se tiene asma, los bronquios se inflaman sus músculos se contraen, por lo que el aire tiene dificultad para transitar. Al tener dificultad, llega de forma más lenta al cuerpo y puede quedar retenido dentro de los pulmones.

Este tipo de alteraciones son detectadas con una espirometría por medio de un espirómetro.  

En la mayoría de los casos es posible realizarla a partir de los 5 o 6 años, con una serie de instrucciones para asegurar que los valores obtenidos indiquen lo que pasa en las vías respiratorias con precisión.